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Los remolinos suizos podrán en el futuro producir energía

El embalse de la planta hidroeléctrica de vórtice en Schöftland. (nueva ventana)

El embalse de la planta hidroeléctrica de vórtice en Schöftland.© www.gwwk.ch

El rotor de una planta hidroeléctrica de vórtice. (nueva ventana)

El rotor de una planta hidroeléctrica de vórtice.© www.gwwk.ch

Modelo del embalse. (nueva ventana)

Modelo del embalse.© www.gwwk.ch

Los galardonados con el premio Watt d’Or por la planta hidroeléctrica de vórtice “Dr. Bertrand Piccard”. (nueva ventana)

Los galardonados con el premio Watt d’Or por la planta hidroeléctrica de vórtice “Dr. Bertrand Piccard”.© Swiss Federal Office of Energy SFOE

Suiza juega un papel importante a escala mundial en el ámbito de las energías renovables. Surgen ideas innovadoras y los investigadores intentan encontrar medios técnicos apropiados para ponerlas en práctica. En 2009, el pueblo de Schöftland en el cantón de Argovia ha inaugurado la primera y hasta ahora única planta hidroeléctrica de vórtice. Y es que la producción de energía utilizando los remolinos es una idea prometedora.

Un nuevo tipo de centrales

La central hidroeléctrica de vórtice se instala directamente en el lecho del río. Requiere un nivel mínimo de agua de 0,7 metros, así como un caudal de al menos 1.000 litros de agua por segundo. Es pequeña, sólida y está construida para durar. En el mejor de los casos se prevé una vida útil de entre cincuenta y cien años, y ello en virtud de una tecnología innovadora de fácil mantenimiento.

Su funcionamiento es diferente al de las centrales fluviales tradicionales. Reposa sobre un embalse circular que posee una escorrentía central sobre la cual se forma un remolino simétrico estable que propulsa un rotor gracias a la gravedad que resulta del desnivel. Sus 20 rotaciones por minuto hacen girar el generador que produce electricidad y que a su vez está integrado en la red eléctrica. De esta manera no se produce una descarga y no hay agua a alta presión. Las plantas hidroeléctricas de vórtice responden a las exigencias de cleantech al producir el 97% de energía eléctrica sin CO2.

Varios aspectos positivos

Las ventajas de este tipo de central son numerosas: su tecnología es sencilla y sólida, su fácil mantenimiento, su tamaño reducido y su precio asumible. La central presenta además numerosos beneficios para el medio ambiente. Con la construcción de una planta hidroeléctrica de vórtice el entorno medioambiental de un río se ve revitalizado, lo cual es un factor de equilibrio entre la naturaleza y el hombre. La técnica innovadora de una central hidroeléctrica de vórtice no supone ningún peligro para los peces. Pueden atravesarla igual de bien río arriba como río abajo. Además, la ventilación del agua favorece la autodepuración del agua por los microorganismos. Gracias a los remolinos la concentración de oxígeno aumenta, lo cual es beneficioso para la ecología acuática.

El impacto medioambiental es muy débil, puesto que la mayor parte de la planta se construye bajo tierra. Disimulando el entorno con flora adecuada, la construcción es poco visible.

Planta piloto

Una planta piloto ha sido instalada en Schöftland en el cantón de Argovia. Con un diámetro de 6,5 metros y una tubería forzada de 1,5 metros, esta central produce entre 10 y 15 kilovatios, según el nivel del agua. Ello corresponde a una producción anual de entre 80.000 y 130.000 kilovatiohoras, lo cual es suficiente para cubrir la demanda anual de electricidad de entre 20 y 25 hogares suizos, o sea, el equivalente a las necesidades de entre 50 y 60 personas. La Cooperativa Suiza de Plantas Hidroeléctricas de Vórtice es su propietaria y la sociedad WWK Energie Srl. es el centro de competencia para la investigación. El proyecto ha sido apadrinado por el Dr. Bertrand Piccard, una personalidad muy conocida en el sector de las energías renovables, y lleva su nombre.

El premio Watt d’Or de 2011

Esta nueva clase de central ha obtenido una acogida muy favorable y ha sido galardonada con el premio Watt d’Or en 2011 en la categoría “energías renovables”. Este premio se otorga anualmente por la Oficina Federal de Energía (OFEN) como reconocimiento a la mejor marca en el sector energético. Además de una mayor reputación, los galardonados también se benefician de una mayor presencia mediática y reciben un trofeo y un sello de calidad.

El futuro

El futuro a medio y largo plazo está claro para la Cooperativa Suiza de las Plantas Hidroeléctricas de Vórtice: la población debe contribuir a la producción descentralizada de energía renovable sin CO2, y Suiza como centro de competencia mundial debe asegurar una producción eficaz, segura y sostenible de energía natural renovable. Se tratará, pues, de planificar y de construir tantas plantas hidroeléctricas de vórtice como sea posible en los lugares más adecuados.