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La relojería suiza en los siglos XIX y XX

Auge en el siglo XIX

El mayor éxito de la industria relojera llegó a principios de los años 1840 cuando el director de la empresa Vacheron Constantin, George-Auguste Leschot (1800-1884), desarrolló herramientas que hacían posible la producción más eficaz de las piezas relojeras. Con este método los relojes se podían fabricar en mucho menos tiempo y eran a la vez más precisos y menos caros, a pesar de que Leschot insistía en que se debía elaborar a mano cada pieza.

A lo largo del siglo XIX, la industria relojera suiza fue creciendo. Hasta mediados del siglo XIX, Suiza consiguió aventajar a Gran Bretaña y llegó a ser la productora y el comerciante más importante de relojes en todo el mundo.

Los primeros serios competidores llegaron en la segunda mitad del siglo XIX cuando relojeros estadounidenses empezaron a producir en masa componentes de reloj. Estas piezas eran tan precisas que eran intercambiables para diversos modelos. Las consecuencias para la producción relojera en Suiza fueron dramáticas: en sólo diez años las exportaciones de relojes a Estados Unidos bajaron un 75%.

Esto supuso un golpe serio para la industria relojera suiza, que desde entonces también empezó con la producción en gran escala de las piezas de precisión. A comienzos del siglo XX, empezaron a proveer sus relojes con funciones adicionales (cronómetro, calendario) para poder competir mejor. Rolex fabricó su primer reloj resistente al agua en el año 1920.

Reloj de bicicleta de material reciclado (nueva ventana)

Los gustos cambian: un reloj de bicicleta de material reciclado© Drahtesel.ch

Desarrollo en el siglo XX

Pero la mayor revolución en la industria relojera se produjo sin la participación de Suiza. A pesar de que el primer reloj de cuarzo fue desarrollado en el Centro Electrónico Relojero (CEH) en 1967 en Neucastel, las empresas suizas desaprovecharon la oportunidad para aplicar esta nueva tecnología en la producción en serie.

Esta estimación falsa de la situación condujo casi a la desaparición de la industria relojera en los años 1970.

Pero la industria relojera suiza volvió de improviso a ser líder en el mercado mundial. Un asesor económico reinventó el reloj como accesorio de moda. Con los Swatch, relojes de alto nivel cualitativo pero de buen precio, Suiza pudo recuperar hasta el año 1995 la primera posición mundial en la exportación de relojes.

El éxito de Swatch abrió a la industria relojera suiza nuevos horizontes: reforzó la confianza en la industria relojera patria y creó nuevas estrategias de venta.