El reloj floral en Ginebra
Es cierto que el centro de la industria relojera en Suiza se encuentra en la cordillera del Jurá, pero el legado de la relojería todavía es muy visible en Ginebra, la ciudad natal de la industria relojera suiza.
Estos relojes no se pueden encontrar solamente en las tiendas exclusivas en la Rue du Rhône. Muy llamativo es el reloj de flores en el Jardín Inglés en la ribera del General Guisan que fue «plantado» en 1955. El cultivo del reloj (que mide cinco metros de diámetro) es muy trabajoso: se necesitan más de 6.500 plantas para decorar el reloj. Además, es necesario adaptar la entera composición de las flores a las estaciones del año.
El segundero del reloj floral ginebrino mide 2,5 metros y es el más largo del mundo.
Otro reloj récord se ubica en el Hotel Cornavin en el bulevar James-Fazy: su péndulo mide 30 metros de largo —más largo que cualquier otro péndulo en el mundo— y llega desde el piso noveno hasta el salón en la planta baja.
Otro ejemplar extraordinario es el reloj en el Pasaje Malbuisson. A cada hora, las dieciséis campanas repican una melodía, al tiempo que desfilan figuras que representan la Escalada, la victoria final de la población ginebrina contra las tropas saboyanas en el año 1602. El reloj fue inaugurado en el año 1962.
