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Componentes del reloj

Un reloj mecánico simple se compone de aproximadamente 130 piezas. Los relojes más complicados pueden contener cientos de piezas individuales. El ‹Calibre 89› de Patek Philippe es probablemente el reloj más complejo que jamás se haya producido: contiene un total de 1.728 componentes.

Un reloj mecánico sencillo se compone de las piezas siguientes

  • el muelle, pone el reloj en marcha
  • el volante del muelle espiral, oscila y permite que el reloj funcione debidamente
  • el escape, distribuye los impulsos del oscilador
  • el tren de engranajes, transmite la fuerza
  • el muelle real o la polea de pesa
  • el rodaje de minutería, activa la aguja

Blancpain 1735: el reloj de pulsera automático más complejo (nueva ventana)

Blancpain 1735: el reloj de pulsera automático más complejo que se ha producido en serie.© Blancpain

Complicaciones

Una esfera compleja no indica «sólo» la hora, ofrece mucha información más. Estas informaciones adicionales se llaman complicaciones. Complicaciones comunes son, por ejemplo, la indicación del día de semana, el mes y el mecanismo de un cronómetro; sin embargo, el carillón ya es una pieza mucho más artística. Un reloj que reúne todos estos elementos y aun complicaciones astronómicas (y mucho más), se designa como reloj con grandes complicaciones (Grande Complication).

El reloj de bolsillo probablemente más complicado del mundo es el Calibre 89 (reloj de bolsillo Grande Complication) de Patek Philippe que reúne 33 complicaciones. Tiene un calendario eterno, 24 agujas y varios timbres mecánicos, además indica la hora exacta de la salida y de la puesta del sol, las fases lunares y la fecha de Pascua. Este reloj excepcional fue creado con ocasión de la celebración del 150º aniversario de la empresa Patek Philippe. Existen solamente cuatro copias de esta joya sin par del arte relojero. En una subasta celebrada en Ginebra en 2004, se vendió un Calibre 89 por el precio increíble de 6,6 millones de francos suizos.

El reloj de pulsera de fabricación en serie más complicado y más caro (limitado a 30 ejemplares) es Blancpain 1753, que integra 740 componentes. Cada reloj fue regulado por separado, fabricado y decorado a mano. Algunas piezas no son más gruesas que un pelo humano; sólo pocos relojeros dotados son capaces de dominar estas dificultades. Para fabricar un reloj Grande Compliance se necesita un año entero.

A lo largo de los siglos, los relojeros han refinado el arte de las complicaciones, llevándolo a precios casi inimaginables. Uno de los relojes más famosos es el «Marie Antoinette» del gran relojero helvético Abraham-Louis Breguet (1747-1807). Este reloj se fabricó por encargo de la reina Marie Antoinette en 1783 y tenía que estar equipado con todas las complicaciones (una elegante esfera de esmalte, cristal de roca, todas las piezas de oro en lugar de acero y latón, etc.). La fabricación de este reloj excepcional fue tan compleja que el mismo Breguet no llegó a vivir la finalización de la obra. Y Marie Antoinette ya había muerto en la guillotina cuando el reloj relumbró por primera vez en todo su esplendor en 1827.

El prácticamente invendible «Marie Antoinette» cambió muchas veces de propietario. En abril de 1983 formaba parte de la colección de Sir David Salomon en el Meyer Memorial Institute de Jerusalén, donde fue robado durante los días de Pascua. Desde entonces se desconoce el paradero de este tesoro.

Nicolas Hayek, cuyo imperio relojero posee actualmente los derechos de la marca Breguet, decidió reconstruir el «Marie Antoinette». Durante casi tres años, diez relojeros fabricaron una reproducción idéntica al original basándose en fotos. En el salón de relojería Baselworld 2008, Hayek presentó con orgullo la obra de arte.