San Galo y el oso
San Galo, un misionario irlandés del siglo VII, que predicaba en la región del lago de Constanza, era un fraile caritativo, no sólo con los humanos sino también con los animales salvajes.
Según cuenta la leyenda, ofreció pan a un oso hambriento que, agradecido, le ayudó a construir una cabaña de madera, que posteriormente se convertiría en uno de los monasterios más grandes de Suiza. Según otra versión, pidió al oso que le ayudara antes de que le diera el pan como recompensa y bajo la condición que no volviera nunca más.
Sea como fuere, la representación más antigua del pan en Suiza es una escultura de marfil del siglo IX o X relacionada con las escenas de esta leyenda. Galo es epónimo del cantón y la villa de San Gall en la Suiza oriental; el oso, por su parte, no fue olvidado: está representado en el escudo del municipio de San Gall y de ambos semicantones de Appenzell que en la época pertenecían a la jurisdicción del señorío abadengo.
