Portal de información de Suiza

Your Gateway to Switzerland

Aves alpinas

El águila real

El águila real© Hans Lozza

El águila real

El águila real es uno de las más grandes aves de rapiña en Suiza. La envergadura de sus alas puede alcanzar 2,2 metros. El águila real se alimenta principalmente de mamíferos como conejos, marmotas y zorros, así como de la carroña. La facultad visual del águila real («vista de águila») está extraordinariamente bien desarrollada: puede reconocer un conejo desde una distancia de un kilómetro.

Las águilas habitan zonas abiertas o semiabiertas situadas entre 1.500 y 3.000 metros de altitud. Establecen sus nidos por debajo del límite de la arboleda encima de salientes o, aunque con menos frecuencia, encima de árboles altos. Cada pareja de águilas hace varios nidos.

Las parejas de los águilas reales viven en pareja durante toda la vida y dominan un territorio de entre 50 y 100 kilómetros cuadrados.

Se estima que en Suiza hay alrededor de 300 parejas de cría que habitan los Alpes y los Prealpes. Se cree que poblarán también el Jurá. En el Jurá francés ya se han visto las primeras águilas.

El águila real es desde 1953 un animal protegido en Suiza.

El quebrantahuesos

El quebrantahuesos o la osífraga (gipaeto en términos científicos) es un ave rapaz de un tamaño impresionante. La envergadura de sus alas sobrepasa con sus tres metros incluso la del águila real. Su alimentación consiste principalmente de huesos pulidos.

Gracias a su esófago elástico, el quebrantahuesos es capaz de tragar huesos con un tamaño de una columna vertebral de un buey. El nombre del buitre le viene de una de sus actividades más características: suele soltar los huesos desde una cierta altura (50 a 80 metros sobre la superficie) para que se rompen en el suelo rocoso. De esta manera divida los huesos en trozos más pequeños para poderlos tragar mejor.

Las osífragas poseen un plumaje asombroso. Los que viven en libertad cambian el color de su plumaje, bañándose en agua ferruginosa. Las partes blancas de su plumaje se tiñen así de marrón rojizo, lo cual es muy importante para su mimetismo natural.

Otra característica de la osífraga es su cría. Tanto el macho como la hembra se encargan de empollar la cría, a veces son incluso tres animales adultos (dos machos y una hembra). Este grupo (sea una pareja o un grupo de a tres) permanecen juntos durante todo el período de empolladura y vigilan el nido.

Se desconoce el motivo exacto para esta relación trimembre. No obstante, una teoría dice que es más fácil proteger el nido si hay dos machos que lo defienden. Suele haber peleas para conquistar los sitios más apropiados para los nidos. Los quebrantahuesos suelen además tomar posesión de nidos abandonados que han sido establecidos por águilas.

La hembra suele poner dos huevos. El segundo pollito sale cerca de una semana después del primero y es mucho menos grande que su hermano. Este segundo pollito sólo sobrevive si le sucede algo al primero, no es más que un ave de reserva. Si escasea la alimentación, el hermano mayor suele matar al más joven.

En la segunda mitad del siglo XIX, el quebrantahuesos desapareció por completo de los Alpes. Hay dos causas fundamentales para su extinción: por un lado escaseaba la alimentación (venado y cabras), y por otro, era perseguido por los campesinos porque éstos creían que devoraba ovejas y hasta bebés.

La reintroducción del quebrantahuesos se produjo a finales del siglo XX en el marco de un proyecto bien elaborado, en el que participaron además de Suiza los demás países alpinos (Austria, Francia, Italia y Alemania).

Las primeras osífragas fueron dejadas en libertad en Austria en 1987. En Suiza se optó por el Cantón de los Grisones para la reintroducción del rapaz, que es capaz de superar enormes distancias: uno de los quebrantahuesos, que había sido liberado en Austria en 1987, se estableció un año más tarde en Francia, a 600 kilómetros de distancia.

El cascanueces (nueva ventana)

El cascanueces© rabenvoegel.ch

El cascanueces

El cascanueces juega un rol importante en el curso de la vida ambiental del cembro (Pinus cembra), un pino que crece en los Alpes centrales a una altitud superior a 1.100 metros. Alcanza una longitud de hasta 30 centímetros y pesa entre 150 y 210 gramos. Durante el invierno se alimenta principalmente de semillas de pino. Entierra estas semillas por todo el bosque y procura de colocarlos en suelos fértiles para que crezcan nuevos pinos: de las semillas, que el cascanueces no come durante el invierno, crecen luego en primavera nuevos cembros. De esta manera, el cascanueces asegura la perpetuación de la populación cembrina y con ello también la base alimenticia de su especie.

El cascanueces tiene un pico muy particular: gracias a la moldura de su pico inferior puede retener las semillas en su pico, examinar su calidad sacudiéndolas para luego cascarlas. Las mejores semillas las deposita en su laringe. Así es capaz de transportar hasta 80 semillas de pino y 20 avellanas sin perjudicar por ello su aptitud para el vuelo.

Durante los inviernos, el cascanueces cava agujeros de hasta 130 centímetros de profundidad en la nieve para acceder a sus provisiones.

El gallo lira

El gallo lira tiene una apariencia impresionante con su plumaje negro azulado y su cola bifurcada. La gallina llama menos la atención porque es mucho más pequeña y tiene un plumaje de camuflaje entre el marrón gris y el color mostaza.

El gallo lira prefiere el hábitat de los Prealpes y los Alpes y vive en zonas entre 1.200 y 2.200 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Los gallos lira están muy bien equipados para resistir al frío. Durante los inviernos sus actividades se reducen a un mínimo necesario para la supervivencia. Los largos períodos de descanso invernal los pasan en sus neveros que tapan con una capa de nieve. El aire encerrado en el nevero posee una capacidad de aislamiento muy eficaz. El aislamiento del aire y el calor físico del ave garantizan una temperatura estable y bastante agradable.

El gallo lira abandona su cueva sólo para buscar alimentación. También su plumaje funciona como una aislamiento natural al retener el aire en las plumas. Las plumas protegen el ave además en el ollar (calientan el aliento) y en las patas (evitan que las patas se hunden en la nieve) contra el frío y la nieve.