El descubrimiento del chocolate
El chocolate en las culturas mesoamericanas
Girolamo Benzoni (*1519), un comerciante italiano del Quinientos y famoso historiador de las Indias (su estancia en el Nuevo Mundo comprende los años entre 1541 y 1555), cuya obra magna, la llamada Historia del Nuevo Mundo (1565), tuvo muy buena aceptación en toda Europa y contribuyó –por su muy dura crítica sobre la conquista de América–, como es sabido, a la proyección europea de la «leyenda negra» hispano-americana, era ya muy indiferente respecto del carácter novedoso de las costumbres indígenas cuando tildó a la bebida azteca chocolatl de «bebida más bien para puercos que para hombres».
Muy al contrario de lo que dijo Benzoni, el significado exacto del nombre latino de cacao, Theobroma, debido al gran botanista Carolus Linnaeus, significa «comida para dioses». Cristóbal Colón se dio cuenta del gran aprecio que los amerindios tenían por la semilla del cacao al capturar una de sus canoas comerciantes en las aguas hondureñas.
Pero esta observación de Colón no despertó todavía la curiosidad de los españoles en aquel fruto misterioso. De hecho, la semilla se usaba como moneda, y la bebida que de ellas se producía, se reservaba para los varones pertenecientes a la nobleza castiza.
El primero que descubrió el verdadero valor del chocolate fue Hernán Cortés, el conquistador de los Imperios Azteca e Inca (hoy México y Perú). La idea de «plantar monedas» era de tan gran atractivo para el extremeño que pronto empezó a establecer las primeras plantaciones de cacao. Cortés también fue el primero en introducir la nueva bebida exótica en la Corte regia de Carlos V en 1528. Para él, la bebida era un estimulante propicio para revigorizar las habilidades y la fuerza de sus soldados.
El chocolate en Europa
El chocolate no impresionó a los españoles. Para muchos tenía un sabor demasiado agrio y fuerte. Pero luego empezaron a añadir otros ingredientes.
El tráfico con el chocolate empezó a fines del siglo XVI. A partir del año 1585, los españoles introdujeron el producto en la Península. Todavía no poseía ninguno de los atributos que hoy le designamos, ni en consistencia ni en sabor. Uno de los condimentos utilizados por los españoles fue la pimienta negra.
Con la propagación del chocolate por el Continente europeo, los fabricantes empezaron a utilizar otros ingredientes como leche, vino o incluso cerveza. El chocolate permaneció, hasta entrado el siglo XIX, ante todo una bebida, aunque también se puede acreditar la existencia de un puré de chocolate.
En Francia el chocolate fue introducido en 1615, año en el que la princesa Ana de Austria (hija de Felipe III de Castilla y Margarita de Austria) contrajo matrimonio con el rey francés Luis XIII. Por su alto precio, sólo la nobleza y los ricos burgueses podían permitirse el lujo de beberlo.
La ingestión de la bebida en los lugares públicos pronto se convirtió en un símbolo de categoría social. Desde Francia, el chocolate se hizo común en toda Europa como bebida de prestigio para los magnates.
