Una democracia basada en el consenso político
El trámite legislativo en Suiza está regulado por un sistema sofisticado, en el cual distintos actores políticos intervienen activamente. Decisiones políticas suelen tomarse con un amplio margen de consenso.
Cuando un Consejero Federal propone un nuevo proyecto de ley, comienza un largo proceso de debate en las cámaras del Parlamento suizo.
El anteproyecto de ley se presenta a ambas cámaras del Parlamento suizo por separado. La cámara que inicia el debate político sobre el proyecto es la que convoca una comisión que a su vez se compone de diputados de distintas fracciones con profundos conocimientos en la materia. Los diputados comisionados se encargan a continuación en llegar a un acuerdo marco.
Cuando se haya llegado a un primer acuerdo provisional en la comisión, se presenta el anteproyecto modificado a la cámara que inició el trámite legislativo; esta cámara se designa oficialmente como «primer consejo» al ser el primero de los dos Consejos de la Asamblea federal suiza que haya abierto el debate. Los diputados de la primera cámara pueden proponer otras modificaciones.
Después de haberse aprobado el anteproyecto de ley en esa cámara, se inicia el debate en la segunda cámara, o sea, en el «segundo consejo», donde los representantes pueden hacer sus enmiendas al proyecto. El trámite legislativo se concluye con la aprobación vigente de la ley en ambas cámaras.
Sin embargo, en el proceso legislativo no intervienen los representantes parlamentarios en exclusivo, también los lobbys o grupos de interesados (asociaciones empresariales, sindicatos, etc.) tienen algo que decir. Estos grupos de presión extraparlamentarios poseen el denominado «poder refrendario» mediante el cual pueden amenazar al parlamento con reunir las firmas necesarias para convocar un referéndum sobre la ley en cuestión. Para impedir que se realice la convocación, el Gobierno puede proponer un compromiso admisible por los oponentes de la ley.
Oposición parlamentaria
Debido a que los partidos más grandes del Parlamento están representados en el Consejo Federal, se podría llegar a pensar que la Asamblea federal acepte y promueve casi todas las proposiciones gubernamentales.
En la realidad política suiza, sin embargo, esto ocurre solamente ocasionalmente. Muchas propuestas del Consejo Federal son rechazadas por la Asamblea federal y el pueblo electoral.
Es así como funciona el sistema político suizo. La idea del consenso y del compromiso forma una parte esencial de la cultura política en Suiza. El rechazo de un proyecto de ley por parte del electorado suizo en una votación popular es un elemento intrínseco de la democracia helvética y no significa necesariamente que el sistema entre en crisis.
«Nosotros queremos que Suiza pertenezca a la comunidad mundial como Estado pequeño pero atractivo. No queremos que se imponga el complejo suizo de inferioridad, ni tampoco la suficiencia suiza. Nosotros anhelamos una Suiza que se atreva a mirarse en el espejo, una Suiza que aborde el cambio sin timidez, una Suiza que intente concretizar sus ideas para solucionar los problemas de hoy con los métodos de hoy.»
Max Frisch (1911-1991), uno de los autores contemporáneos más célebres de Suiza
Enlace externo
- Entrevista con el consejero nacional Andreas Gross Panorama Suizo (2004)
