Theodor Tobler
Una tarjeta de Tobler escrita en el idioma artificial ido lleva la inscripción "Suisiana Lakto-Chokolado", lo que significa chocolate con leche suizo. Tobler fue un internacionalista comprometido, de ahí su interés en ido (una rama del esperanto) y en la amistad entre las razas.© Fonds Suchard-Tobler (dépôt AEN)
Jean Tobler (1830-1905) abrió un negocio de chocolate en Berna en 1867, y en 1899 fundó con su hijo Theodor (1876-1941) su propia factoría en la ciudad.
En 1908, Theodor y su primo Emil Baumann fueron los primeros en producir el famoso chocolate conocido por el nombre "Toblerone": el chocolate con leche de forma triangular con miel y turrón. Sólo poco después de esta invención milagrosa, Theodor sacó la patente tanto para el nombre como para la forma triangular de su nueva creación. El nombre "Toblerone" es un juego de palabras, una mezcla entre su propio apellido y el término italiano para turrón (torrone), que no es otra cosa que una mezcla de miel y guirlache de almendras.
En torno a esa barra triangular se crearon muy pronto ya las primeras leyendas. Algunos pretendían que su forma tenía su origen en el Monte Cervino. Otra teoría sostenía que Tobler se había inspirado en las bailarinas de Folies Bergères de París, que, en uno acto del baile, se alineaban en forma de pirámide. Una tercera hipótesis aseveraba que Tobler eligiera la pirámide como símbolo de la masonería.
Tobler también es el inventor de la primera tableta de chocolate rellenada, la Tobler-O-Rum con ron, creada en 1932.
La compañía Tobler se fusionó con Suchard en 1970 para fundar Interfood SA; en 1982, Interfood fue tomada por el consorcio Klaus Jacobs Coffee, y, por fin, en 1990, Jacobs Suchard Tobler fueron adquiridas por la multinacional estadounidense Philip Morris.
La herencia de Tobler
Tobler fue un internacionalista convencido. Era un partidario fervoroso del libre comercio porque le iba a librar de los derechos de aduana impuestos sobre la importación de materias primas naturales y sobre la exportación del chocolate.
Pero también mostró gran interés por mejorar el mundo. Quería tender puentes entre las distintas naciones, soñaba con una única moneda para todo el mundo, y una de sus pasiones favoritas fue el fomento de la lengua internacional ido, una versión reformada del esperanto. Ese idioma artificial lo usaba incluso en algunas de las tarjetas coleccionistas que se solían añadirse en el embalaje de su chocolate.
En vista de sus convicciones, es obvio que Tobler fuera también un enemigo apasionado de los nacionalsocialistas. Como francmasón fue miembro de una asociación atacada por los nazis. Estaba incluso dispuesto a combatirlos. Se presentó como testigo judicial en un proceso histórico en Berna en 1934-1935 que demostró que los infames y antisemíticos «Protocolos de los Mayores de Sión», tan revendidos por los nazis, eran una clara falsificación. A pesar de la atestiguada naturaleza fraudulenta del tratado, fue la primera vez que se había determinado su falsedad en un tribunal.
Al final, la fábrica Toblerone tuvo que dejar sus famosos establecimientos en Berna en los años 80 para trasladarse a Brunnen, en las afueras de la ciudad. La Universidad de Berna se apoderó del inmueble original para convertirlo en una biblioteca y una sala de lectura que abrió sus puertas en 1993 bajo la insignia «Unitobler».

