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Lenguaje y cultura

Es en las fronteras lingüísticas donde suelen diferir las opiniones entre la Suiza germana y la Suiza romanda o latina. No obstante, a la hora de votar sobre algunos asuntos políticos que tienen que ver con conceptos religiosos, como por ejemplo la legislación sobre el aborto, la geografía electoral no refleja las áreas lingüísticas. Este hecho se debe a que las fronteras de las confesiones (católica y protestante) no son idénticas a las de los idiomas.

Un antagonismo político indiscutible también existe entre las ciudades y el campo. Las fronteras lingüísticas tampoco corresponden con las fronteras topográficas o culturales del país.

Con los múltiples fraccionamientos que se hallan en un país tan pequeño como Suiza, es, a primera vista, muy desconcertante que el país no esté dividido en grupos opositores irreconciliables. Pero a pesar de todos estos disentimientos políticos, estas diversidades confesionales o estas diferencias culturales, evidentes para todos, el país no se ha quebrado.

Quizás es precisamente por estas coincidencias parciales, aparentemente escasas, por las que muchos suizos han llegado a la comprensión fundamental de que Suiza podrá mantener su soberanía sólo y únicamente si permanece unida.

«Hay entre los suizos gente de Uri, del Valais, de Zúrich, de Berna, suizos francófonos o tesineses; hay villanos, montañeses, obreros, grandes industriales, gente sana o enferma, delincuentes, etc. Hay muchas cosas que nos pueden caracterizar mejor que una política común. En Europa se pueden hallar tantos argumentos para integrar a todos los europeos como se hallan en Suiza para caracterizar a los suizos. Cuando digo Suiza, estoy pensando ante todo en la vertiente sur del Jurá suizo alemán hasta el Cantón de Soleura. No muy lejos de ahí ya estamos en el Cantón de Berna o en Argovia, donde tampoco me siento extranjero. Cuando estoy en Basilea, en Zúrich o en Lucerna, todavía llego a comprender bastante bien a la gente y veo que muchas cosas siguen siendo iguales, menos la lengua. Pago siempre con la misma moneda, todavía no estoy en el extranjero, aunque ya me haya alejado bastante de mi pueblo natal. En la Suiza francesa y en el Cantón del Tesino me siento francamente más foráneo. El italiano no lo hablo y el francés apenas. Pero se paga siempre con la misma moneda, los precios son los mismos, los reglamentos también, y hasta los soldados llevan los mismos uniformes. La verdad es que estoy muy contento que estén con nosotros los tesineses, los suizos francófonos y los de la lengua retorrománica.»

Peter Bichsel (1935 -), autor suizo alemán, «La Suiza de los suizos»