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Reintroducciones y reapariciones

El íbice

El íbice se cazó hasta la extinción hace dos siglos. Su reintroducción en Suiza data del año 1906. Hoy existen poblaciones en los cantones de Berna, Grisones y Valais.© Samnaun Tourism

Algunas especies desaparecidas hacen su reaparición en Suiza. Algunas han vuelto sin interferencia humana, otras, sin embargo, han sido introducidas por especialistas, a veces incluso contra la oposición de la población local. El programa de reintroducción del lince ha desatado una controversia particularmente candente. El objetivo consiste en introducir el animal en el noreste, pero casi todos los linces liberados desaparecieron o murieron.

 

Menos controvertido ha sido el retorno del quebrantahuesos que había desparecido en Suiza hacia finales del siglo XIX. La primera cría avícola se ha puesto en libertad en el Parque Nacional Suizo en 1991, en un proyecto coordinado con otros socios europeos. Las primeras osífragas fueron liberadas en Austria en 1986. A pesar de que los quebrantahuesos liberados se están desarrollando bien, hay que introducir más para asegurar la supervivencia del ave rapaz.

 

Un gran éxito ha sido la reintroducción del íbice en 1906, y eso a pesar de que no se ha hecho con un seguimiento científico apropiado: los dos primeros animales jóvenes se introdujeron de forma clandestina de Italia y sin el permiso expreso del rey Victor-Emmanuel II de Italia, que había rechazado categóricamente la venta y exportaciones de esos animales a Suiza. Sucesivamente se adquirieron otros animales, también de manera ilegal.

 

Hoy, un siglo más tarde, ya viven unos 14.000 ejemplares en los Alpes suizos. Sin embargo, como todos los animales son descendientes de un rebaño muy pequeño de íbices adquiridos ilícitamente, hay quienes temen que en cualquier momento se dejarán ver los efectos de la reproducción cruzada.

 

Dos grandes carnívoros se han introducido provisionalmente en Suiza. El lobo, que desapareció en la segunda mitad del siglo XX, hizo su reaparición en Suiza. No obstante, los lobos en Suiza viven una vida aislada en solitario. El primer lobo se avistó en el Cantón del Valais en 1995.

 

El último oso suizo se mató en 1904. Un oso pardo causó revuelo en agosto de 2005 al entrar en el Cantón de los Grisones. Más tarde abandonó territorio helvético. Todas sus huellas habían desparecido hasta finales de septiembre, por lo que muchos especialistas pensaron que había muerto. En 2007 aparecieron otros dos osos jóvenes en los Grisones.