Conquista del País de Vaud
La difusión de la Reforma se aceleró cuando Berna empezó a perseguir una política expansionista en oeste, explotando la impotencia de la Casa de Saboya, que dominaba partes del País de Vaud y del Condado (aunque no de la Ciudad) de Ginebra.
El vecindario de Ginebra estuvo a la sazón involucrado en una lucha por el poder contra el obispo, respaldado por su parte por una fuerza exterior, los saboyanos.
Berna y Ginebra compartían el mismo interés antisaboyano y sellaron a tal efecto una alianza contractual (combourgeoisie, francés) en 1526.
Los asuntos alcanzaron un punto crítico en 1536, cuando Berna intervino para impedir la inminente toma de Saboya por los franceses. Invadió el País de Vaud, Chablais y el País de Gex (las dos últimas regiones pertenecen hoy a Francia) y entró en Ginebra. En lo sucesivo, Friburgo y el Valais se asumieron a la expedición militar bernesa y repartieron la zona conquistada entre sí, aunque a Berna le tocara, como era lógico, la parte del león.
Ginebra pudo guardar su independencia, pero Lausana –que también tenía una obligación contractual– y el País de Vaud en su conjunto fueron convertidos en territorios sujetos de Berna.
Después de la conquista, Berna impuso inmediatamente la nueva religión reformista en la zona; tanto Lausana como Ginebra se transformaron, con el paso del tiempo, en verdaderos centros del protestantismo francófono.
