Introducción
El año 1291 es tradicionalmente considerado como fecha de la fundación de la Confederación Helvética (Eidgenossenschaft, alemán), cuando tres comunidades rurales se unieron en un pacto perpetuo para proteger sus libertades contra potenciales usurpadores.
Los siglos XIV y XV contemplaron la conversión de este núcleo de comarcas confederadas a una alianza que fue incorporando, al paso del tiempo, también a comunidades urbanas. Al término de ese período inicial, a principios del siglo XVI, la Confederación ya empezaría a entrometerse como potencia establecida en las guerras que protagonizaban los reinos colindantes entre sí, llenando los frentes de batalla de éstos últimos con los mercenarios patrios, temidos en aquel entonces en todo el Occidente por sus destrezas y virtudes bélicas.
La expansión siguió con vigor pero de diversas formas. En algunos casos, nuevos miembros se asociaron a la hermandad comunitaria, participando en ésta como socios con derechos iguales; otras comunidades o territorios, sin embargo, fueron incorporados por medio de adquisición o conquista, siendo a partir de ahí considerados como territorios dependientes de la alianza.
