Desacuerdos en la Confederación
El juramento de los confederados en el Pacto de Stans; cuadro de una serie de escenas históricas pintadas por Humbert Marechet en 1585/86 para la sala del Gran Consejo de Berna.
El retablo transmitía un claro mensaje político: un siglo después del Pacto de Stans, los confederados estaban de nuevo divididos por motivos confesionales.
Marechet subraya el significado que para sus contemporáneos tenían los trece cantones a finales del siglo XVI, a pesar de que el pacto del siglo anterior (1481) sólo se componía de diez miembros.© Bern Historical Museum
La expansión de la Confederación no se desenvolvió sin dificultades. La política antiimperialista mantenía firme la alianza, pero a medida que esta amenaza fue decreciendo, los cantones empezaban a defender cada vez más sus propios intereses. En dos ocasiones durante el siglo XV, los desacuerdos internos conminaban la Confederación con su quiebra.
Zúrich contra el resto
Un conflicto estalló entre Zúrich y Schwyz sobre la herencia del último conde de Toggenburgo que murió en 1436. Zúrich se negó a aceptar el veredicto de los árbitros, pidiendo incluso ayuda militar a Austria. La disputa hirvió a fuego lento durante varios años, pero finalmente, en 1444, Austria logró persuadir a los mercenarios franceses de luchar al lado de la ciudad zuriquense. El ejército francés destrozó los confederados en la batalla de San Jacobo del Birs.
Cinco años después, los contrayentes firmaron un tratado de paz. Zúrich abjuró su alianza con Austria, prometiendo al mismo tiempo no concluir acuerdos semejantes en el futuro.
Ciudades contra el campo
Otra amenaza para la integridad y supervivencia de la Confederación resultaba de tensiones sociales y políticas no resueltas.
Los miembros de la Confederación se reservaban el derecho de concluir tratados con socios foráneos, pero después de la batalla de Borgoña en 1477, las ciudades miembro hicieron tantas nuevas alianzas con otras ciudades que los cantones rurales sospechaban que se volcase el ya débil equilibrio político de la alianza.
Los cantones rurales también se preocupaban por el continuo traspase del poder hacia oeste, ya que las pretensiones políticas del gran Cantón de Berna crecían dentro de la Confederación.
Lo que más escándalo causó fue el deseo de las ciudades-cantón de ampliar el estatuto de las ciudades asociadas Soleura y Friburgo, convirtiéndolas en miembros con pleno status cantonal.
Al final se llegó a un acuerdo en el Pacto de Stans (Stanser Verkommnis) en 1481, en el cual intervino el ermitaño Nicolás de Flüe, conocido bajo el nombre notorio de fraile Nicolás (Klaus). Soleura y Friburgo ingresaron en la alianza como miembros número nueve y diez.
«Pero el Delfín también prohibió al entero ejército insultar a los confederados heridos que todavía yacían en el campo de batalla, e informó a los basilenses por la mañana temprano que podían enterrar los confederados muertos tal como era su costumbre. [...] Los confederados, decía, eran dignos de recibir una sepultura por su valentía. También permitió que se transportaran a la ciudad los heridos que todavía se pudieran encontrar, y que cuidaran de ellos. Luego, en la misma mañana, los basilenses todavía despachaban mucha gente. [...] Entre los heridos se encontraba un paisano de Glaris. Se llamaba Werner Kilchmatter, pero le daban el apodo Älbli. Aparte de él, ningún compaisano suyo había sobrevivido. Werner Älbli tenía siete grandes heridas y estocadas. En Basilea los médicos le asistieron, y más tarde llegó a ser baile de Glaris. De los de Unterwald ninguno sobrevivió, de Schwyz uno se salvó [...]. Pero al no tener heridas fue despreciado por el resto de su vida en su país natal.»
Relato de Egidio Tschudi sobre la batalla de San Jacobo del Birs
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