Economía de guerra
La Convención de la Haya permite a estados neutros mantener relaciones comerciales con los beligerantes en tiempos de guerra, incluso la venta de armas.
Alemania fue durante mucho tiempo el socio comercial más importante de Suiza; su proporción en las exportaciones suizas creció entre 1940 y 1944. A pesar de la difícil comunicación y de la presión ejercida de Berlín, el comercio con los Aliados –especialmente con Estados Unidos– continuó, pero sólo llegaba a un tercio del volumen total de los importes provenientes de Alemania.
Las dos potencias del Eje (Alemania e Italia) absorbieron el 45% de la exportación suiza en los años 1940-1942. Los artículos de exportación más importantes eran máquinas y productos de hierro y acero, herramientas y aparatos, vehículos y productos químicos.
Estos bienes contribuyeron incuestionablemente a afianzar la fuerza de combate del Eje, pero las relaciones comerciales eran recíprocas. Los artículos importados por Suiza –carbón, productos petroleros y materiales de base para la producción industrial, así como provisiones– fueron bienes importantes que desmantelaron algo la capacidad y el esfuerzo guerrero de la Alemania nacionalsocialista.
Ambos bandos beligerantes fueron informados que Suiza mantenía relaciones económicas con el otro, y los dos lados consintieron expresamente.
Las vías de comunicación con los Aliados fueron reanudadas cuando las tropas estadounidenses alcanzaron la frontera suiza en 1944. Entonces, Suiza empezó a reducir el volumen comercial con respecto a Alemania, pero continuó permitiendo el transporte de mercancías no militares de Alemania a Italia y viceversa.
Como centro financiero neutral, Suiza hizo negocios tanto con los Aliados como con los países del Eje. Ambas partes vendieron oro a Suiza.
«De todas las naciones neutrales, Suiza tiene el mayor derecho a la distinción. Ha sido la única fuerza internacional que conectaba las horriblemente hendidas naciones con nosotros. ¿Qué importa que haya sido capaz de darnos la ventaja económica que deseábamos, o que haya dado demasiado a los alemanes para garantizar su propia supervivencia? Ha sido un estado democrático que luchaba por la libertad, arrinconándose en sus valles para su autodefensa, y en sus pensamientos estaba, a pesar de su raza, largamente a favor nuestro.»
Winston Churchill (1874-1965): Primer ministro británico durante la guerra

