Agricultura
La industrialización produjo grandes cambios en la agricultura, cambios que la hicieron más efectiva, pero que al mismo tiempo obligaron a mucha gente a abandonar su tierra.
Las innovaciones en el sector agrario tuvieron múltiples repercusiones para los campesinos que labraban el campo a la manera tradicional, es decir de mancomún con los socios de su comunidad rural: tuvieron que separar por ejemplo sus animales de pasto con vallas de la parcela del vecino.
La llegada del tren a mediados del siglo significó para la economía agraria que se podía importar trigo barato del extranjero, con lo cual los campesinos suizos empezaron a dedicarse a tareas más lucrativas y menos penosas, empleos que hallaron en la industria lechera.
No obstante, miles de labradores sin tierra se vieron obligados a buscar empleo en otros sectores, y algunos encontraron la única solución en la migración a los centros urbanos o incluso al extranjero.
Sobre el año 1850, alrededor del 60% de la población suiza se dedicaba a una actividad agrícola. Pero ya en 1888, la cota había bajado al 36%, y más tarde, en 1914, sólo el 25% de la población trabajaba en el sector primario. Sólo Gran Bretaña tenía menos agricultores que Suiza.
