Libertad imperial
Con tal de no perder los territorios importantes en la Suiza interior, el emperador otorgó a ambas comarcas, las comunidades de Uri y de Schwyz, la «libertad imperial», lo cual significaba que no admitían a señor alguno que no fuera el emperador; gozaban por tanto de la condición de «inmediación imperial» (Reichsunmittelbarkeit).
Esa «libertad» o «inmediación imperial» supuso en aquel entonces lo más alto a lo que podían aspirar las comunidades locales ya que les brindaba la facultad de autogobierno.
El desarrollo modelo era similar en casi todas las partes del Imperio alemán; en aquella época había muchas ciudades que adquirieron el estatus de «ciudad imperial» (Reichsstadt).
En esta trayectoria global de concesiones imperiales, Suiza era una excepción, ya que aquí –a diferencia del resto del Imperio– se otorgaban estas libertades incluso a comunidades rurales, integradas por un campesinado que había colonizado y poblado los remotos valles montañosos, es decir, terrenos poco fértiles y generalmente de difícil acceso.
El resultado de estas concesiones imperiales fue que esas comunidades lograron mantener su autodeterminación y su relativa independencia respecto al Imperio durante muchísimo tiempo.
