División lingüística
Ya en el período crepuscular del Imperio alemán, la pujanza de los germanos se hizo sentir en el territorio suizo. Con las repetidas invasiones de las tribus alamánicas en la Planicie central, se fue configurando un nuevo mapa lingüístico en tierras helvéticas.
Numerosos grupos de alamanes atravesaron el Rhin y empezaron a establecerse en la Suiza septentrional, donde se convirtieron enseguida en grupo mayoritario suprimiendo con el tiempo los idiomas autóctonos.
Por otro lado, los burgundios, después de su asentamiento en tierras saboyanas y la subyugación del pueblo local, adoptaron la lengua de sus súbditos de estirpe galo-romana. En aquel período transitorio, el dialecto céltico original ya había cedido el paso a las distintas modalidades del latín vulgar que iban a convertirse con el tiempo en los distintos dialectos del patois (un habla popular francoprovenzal) de la Suiza latina, que hoy día ya está prácticamente suprimido por el francés moderno.
Otras regiones –Recia, un territorio situado en el extremo sureste que no fue conquistado por los alamanes, y el Tesino, área situada en el radio de influencia de los longobardos– también lograron conservar sus dialectos romances, que se fueron convirtiendo con el tiempo en los idiomas románicos actualmente hablados en la zona: el romanche y el italiano.
