Contrastes
No hay nada en Suiza que no se puede encontrar también en otros países. Finlandia, por ejemplo, tiene más lagos, Islandia, glaciares más grandes, Nepal, montañas más altas, e Italia, más albaricoqueros.
Pero en Suiza todos estos elementos se reúnen en un espacio reducido. En dos o tres horas de viaje en tren, los paisajes cambian su apariencia de manera extraordinaria.
Frío y calor, altos y bajos
El lugar más bajo del territorio suizo se encuentra en Ascona (Tesino), a 193 metros sobre el nivel del mar. Ahí hay palmeras que crecen gracias a un clima mediterráneo. La punta más alta del país es la cumbre Dufour (Valais) que alcanza unos 4.634 metros. Las temperaturas ahí son muy bajas y el clima es ártico. ¡La distancia en línea recta entre ambos extremos no asciende a más de 70 kilómetros!
Montañas y valles
El Valais es un cantón alpino, célebre por su Monte Cervino y su glaciar Aletsch que se extiende sobre unos 24 kilómetros. Estos extremos climáticos contrastan con el cultivo de albaricoques, melocotones, tomates y uvas en el valle del Ródano.
Humedad y sequedad
Stalden, un lugar en el Cantón del Valais, es una villa con tan bajas precipitaciones como la estepa: la cantidad de pluviosidad anual no supera los 52 centímetros. En cambio, a unos 40 kilómetros de allí, el macizo del Monte Rosa alcanza un promedio anual de 400 centímetros.
Pequeño y complejo
Los Grisones, un cantón en el sureste del país, que se extiende sobre una superficie de 7.100 km2, albergan 150 valles y ríos que desembocan en tres mares distintos: el Atlántico del Norte, el Mediterráneo y el Mar Negro. Este cantón, que es el más grande de Suiza, es un fiel reflejo del propio país ya que su población (unos modestos 188.000 habitantes) habla tres lenguas nacionales: el alemán, el italiano y el romanche, lengua de origen latino.

