Riqueza
El sueldo es un asunto muy privado en Suiza. Ni si quiera a los amigos se suele contar lo que se gana al mes.
Suiza es un país rico, la mayor parte de la gente puede permitirse vivir muy bien. Algunos son más adinerados que otros; pero se es modesto y no se presume de la riqueza. No está bien visto que se haga alarde de la propia riqueza.
En 1997, un 3 por ciento de la población suiza poseía un poco menos que la mitad del entero patrimonio nacional. Pero también hay discrepancias entre los más ricos: los ricos más ricos de todos, que representan un 0,3 por ciento de la población, disfrutan del 24% del patrimonio patrio. Aun así el 30% de los suizos no tiene bienes o fortunas.
Ocho ciudadanos suizos figuraban en la lista de las 500 personas más ricas del mundo, publicada por la revista estadounidense Forbes en 2007. Sólo un suizo consiguió un lugar entre los cien más ricos. Se trata del aficionado de la vela Ernesto Bertarelli que alcanzó la posición 76 con una fortuna de 8,8 mil millones de dólares (6,69 mil millones de euros).
Suiza atrae la riqueza. Según una indagación de 2005 de la revista suiza de expresión alemana Bilanz, cinco de las diez personas más ricas que residen en Suiza son extranjeros. Estas diez personas disponen de una fortuna total de 103 mil millones de francos suizos (67 mil millones de euros).
La lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes incluye a 15 personas residentes en Suiza, sobre todo a ciudadanos de Alemania. La persona más rica que reside en Suiza es, sin embargo, Ingvar Kamprad, el jefe del gigantesco consorcio sueco de muebles IKEA, cuya fortuna se tasó en unos 33 mil millones de dólares (25 mil millones de euros), ocupa la posición cuarta en el ránking de los más ricos del mundo.
«Soy hijo de una de las mejores familias de la orilla derecha del Lago de Zúrich, a la que también se llama Costa Dorada. [...] Al hablar de negocios en casa siempre se practicaba la falsa modestia, una postura típica de Suiza. Se tiene dinero, pero no se le enseña a nadie. No se es ostentoso, sino sólido. Los objetos de casa cuestan una barbaridad, aunque no tengan nada de extraordinario. No se suele saborear el caviar aderezado en platos dorados. Se come sopa, servida en platos parecidos a los que se pueden comprar en el ABM [cadena de grandes almacenes baratos], pero que en realidad costaron al menos mil francos suizos por pieza.»
Fritz Zorn (1944-1976), «Marte»
Enlaces externos
- Suiza en la cima de la riqueza swissinfo (2005)
- Aumenta el caudal de los más ricos en Suiza swissinfo (2004)
- Suiza sigue siendo el paraíso de los ricos swissinfo (2002)
