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Energía nuclear

Central nuclear en Leibstadt, Cantón de Argovia (nueva ventana)

Central nuclear en Leibstadt, Cantón de Argovia© julia slater / swissworld.org

La energía atómica y nuclear es, después de la fuerza hidráulica, la productora más importante de electricidad en Suiza. Según un informe de la Agencia de Energía Atómica, en 1999, las cinco centrales nucleares existentes producían el 35 por ciento de la demanda energética. En Francia eran un 78, en Gran Bretaña un 28 y en Estados Unidos un 20 por ciento.

La energía nuclear siempre ha sido un asunto controvertido en Suiza. Pero las posiciones de rechazo hacia la fuerza nuclear no siempre han tenido el mismo vigor. Las voces negativas no se potenciaron de inmediato después de la catástrofe de Chernóbil (26.04.1986), sino más tarde, solamente a finales de los años 80.

En 1990, el electorado de la Confederación aprobó la así llamada iniciativa «moratoria» que reclamaba un alto de la construcción de centrales nucleares durante diez años. Dos años mas tarde, el rechazo ya no tenía tantos partidarios. Sólo el 45 por ciento de los suizos consideraba inadmisibles los riesgos inherentes a la fuerza atómica. El panorama cambió otra vez en 2001: las negativas ascendieron a un 76 por ciento.

Almacenamiento final del combustible nuclear

El hecho de que la aceptación de la energía atómica disminuye también tiene que ver con la cuestión no resuelta del almacenamiento definitivo de los residuos radioactivos. La Cooperativa Nacional para el Almacenamiento de Desechos Radioactivos (Nagra), que desde hace muchos años está buscando una solución a este problema, encontró en reiteradas ocasiones una resistencia feroz en los grupos opositores a la energía nuclear.

De momento, las barras de combustible nuclear procedentes de Suiza se reciclan en las plantas de tratamiento de La Hague (Francia) o de Sellafield (Gran Bretaña). Pero los tratados firmados con estas plantas nucleoeléctricas extranjeras expirarán dentro de poco y por lo previsto no serán renovados.

En el futuro, los elementos nucleares gastados serán depositados en un almacén provisional en un lugar a unos 50 kilómetros de Zúrich. Estos elementos se quedarán allí durante cuarenta años para que enfríen debidamente. Después serán transferidos a un depósito final cuya ubicación todavía no está determinada. El almacén provisional estará también en condiciones de acumular los combustibles altamente radioactivos que nacen del reprocesamiento de las barras en La Hague y Sellafield.

La ley que regula la protección contra radiaciones requiere que el almacenamiento definitivo de todos los residuos radioactivos procedentes de las centrales nucleares helvéticas se haga dentro del territorio suizo. No obstante, el desarrollo actual de la industria nuclear europea indica otro camino. A largo plazo es muy probable que haya sólo dos o tres lugares de almacenamiento definitivo para los residuos radioactivos en Europa, aunque todavía no se sepa dónde.

Se están haciendo grandes esfuerzos para garantizar la seguridad de los depósitos. En el Oberland Bernés -región alpina del Cantón de Berna- por ejemplo existe un laboratorio científico que está situado en el interior de una montaña, a 450 metros bajo tierra. Allí están trabajando científicos de distintas naciones y examinan la cualidad de las rocas con el objetivo de llegar a determinar el sitio óptimo para el almacenamiento provisional del combustible radioactivo.