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Fiestas históricas

La Fiesta de La Escalada, 2002 (nueva ventana)

La Fiesta de La Escalada, 2002© julia slater / swissworld.org

Celebración de la batalla de Näfels (nueva ventana)

El secretario del parlamento del Cantón de Glaris lee a voz alta los nombres de los fallecidos en la batalla de Näfels en 1388. Tropas modernas forman la guardia de honor. Al lado de la tribuna están colgadas las banderas de los cantones que enviaron tropas; en la foto se ven sólo las de los semi-cantones del Alto y del Bajo Unterwald.© julia slater / swissworld.org

Barqueros zuriquenses del viaje de las gachas de mijo llegan a Estrasburgo (nueva ventana)

En una representación del viaje de las gachas de mijo de 1576, los barqueros zuriquenses llegan a Estrasburgo. El viaje se hizo para convencer a los alsacianos que Zúrich podía ser un aliado fiable, capaz de enviar tropas de socorro en un solo día.© julia slater / swissworld.org

La guardia de honor bernesa en la ceremonia de inauguración del festival de Unspunnen de 2006 (nueva ventana)

La guardia de honor bernesa en la ceremonia de inauguración del festival de Unspunnen de 2006© julia slater / swissworld.org

Sólo existen pocas costumbres festivas que tienen su origen en algún acontecimiento histórico particular. Una de ellas es «La Escalada» de Ginebra, una fiesta que rinde homenaje a la fracasada toma de la ciudad por las tropas católico-romanas del Duque de Saboya en la noche del 11 al 12 de diciembre del año 1602.

Durante el cerco de la ciudad, la Mère Royaume, una matrona de armas que era la esposa del tesorero de la república ginebrina, estaba cocinando un caldo de verdura cuando se enteró del asedio. Sin vacilar ni un segundo, la mujer valerosa arrojó la sopa hirviendo a un soldado enemigo, cuando éste estaba intentando escalar por encima de la muralla de la ciudad. La historia cuenta que, después de este suceso, los saboyanos se desanimaron tanto, que ya no consiguieron escalar las murallas y tuvieron que reconocer su derrota.

El día de la Escalada se celebra el fin de semana más próximo al 11/12 de diciembre, la noche de la victoria. Cada año por estas fechas, los vecinos de Ginebra evocan la heroica defensa de la ciudad llevando antorchas de brea en el gran desfile nocturno –para expresar la situación peligrosa de aquel entonces– y repartiendo potajes en los numerosos puestos en el casco antiguo de la ciudad.

El acto sobresaliente de la fiesta lo representa la partición tradicional de ollas de chocolate con el escudo de la ciudad por el más joven y el más anciano de cada familia. Del interior de la olla emanan decenas de figuritas de mazapán que se recogen y se saborean. En el momento que se parte la sopera se pronuncia una frase que dice: «Que los enemigos de la república sean vencidos de la misma manera». A continuación, los primeros ya empiezan a entonar las estrofas de una antigua balada que narra la gesta de la resistencia a las tropas saboyanas.

Batallas históricas

En Suiza también se conmemoran las batallas clave que han contribuido a consolidar la independencia de los miembros de la antigua Confederación Helvética. En varias de esas batallas los confederados se impusieron repetidas veces a los Habsburgo.

Representativos de los cantones de Schwyz y Zug celebran el aniversario de la célebre batalla de Morgarten del año 1315 el día 15 de noviembre con una procesión y un discurso público.

La batalla de Sempach, terciada cerca de la villa del mismo nombre en el Cantón de Lucerna en 1386, se conmemora a principios del mes de julio. La fiesta culmina en una procesión con tropas en vestimenta histórica que llevan las armas de la época. El desfile empieza en el centro de la villa y lleva al campo donde tuvo lugar la batalla.

El aniversario de la batalla de Näfels (1388) es un día festivo en el Cantón de Glaris. Se celebra el primer martes en el mes de abril. Figuras religiosas (tanto católicas como protestantes), grupos de música y tropas modernas marchan en una procesión al monumento de la batalla, haciendo paradas a lo largo del camino para celebrar distintas ceremonias menores. En una de esas ceremonias se pregonan solemnemente los nombres de los fallecidos en la batalla.

Viaje de las gachas de mijo

Desde 1976 se revive en un turno de diez años el «viaje de las gachas de mijo» de Zúrich a Estrasburgo. Este viaje conmemora el intento de Zúrich en el año 1576 de convencer a Estrasburgo de establecer una alianza con la ciudad de Zwinglio.

Para demostrar que desde Zúrich se podía llegar en un día a Estrasburgo, los zuriquenses metieron una gran olla de gachas calientes en un barco en Zúrich por la mañana temprana. Con este barco viajaron río abajo del Limmat y del Rhin hasta Estrasburgo donde llegaron por la noche con las gachas todavía suficientemente calientes para quemarse los labios. Por lo menos así ha llegado el relato legendario a nuestros días.

Hoy el viaje en barco dura más tiempo por los numerosos embalses y presas que se encuentran en el trayecto y que se han construido en los ríos en los últimos cuatrocientos años.

El viaje en barco es organizado por el gremio de los barqueros y otras organizaciones privadas de Zúrich.

Festival de Unspunnen

El festival «Unspunnen» recuerda un acto celebrado por primera vez en 1805 e inaugurado para promover las costumbres locales de los Alpes y para reconciliar los pueblos del Oberland Bernés con los gobernadores en la ciudad de Berna. Durante la República Helvética de 1798 a 1803 el Oberland Bernés había sido un cantón independiente, y el tener que volver a someterse a la ciudad de Berna después de la autonomía gozada llenó de disgusto a los de la Región Alta de Berna.

El nombre de la fiesta deriva del castillo Unspunnen cerca de Interlaken donde se celebraron todos los festivales hasta hoy.

El festival fue todo un éxito popular: los gobernadores berneses dieron la bienvenida a invitados aristocráticos de toda Europa, y la gente menuda acudió al lugar para ver los deportes tradicionales de la región como por ejemplo la lucha del calzón o el lanzamiento de una piedra, o para escuchar el garganteo a la tirolesa o la trompa alpina.

En 1808 se celebró un segundo festival, pero el tercero tuvo lugar todavía en el año 1905. A partir de la segunda mitad del siglo XX se celebró la fiesta de Unspunnen cada doce años, aunque en el aniversario de 2005 se tuvo que posponer la fiesta por las inundaciones catastróficas que devastaron muchas regiones en Suiza.

A lo largo de los años, la fiesta ha cambiado varias veces su carácter. Hoy en día los trajes tradicionales forman una parte esencial de las festividades. Pero los puntos sobresalientes del festival siguen siendo la lucha libre campesina y el lanzamiento de la célebre piedra de Unspunnen, un bloque de granito con un peso de 83,5 kilogramos.

«Un campesino del Appenzell lanzó una piedra de 184 libras a una distancia de diez pasos. ¡Desde luego, una demostración rara de la fuerza muscular!»

 

Friedrich Justin Bertuch (1747-1822), describiendo el festival de Unspunnen de 1805

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