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Cultura

Fiestas de primavera

Con la quema del Böögg en Zúrich se ahuyenta el invierno (nueva ventana)

Con la quema del Böögg en Zúrich se ahuyenta el invierno© julia slater / swissworld.org

En Zúrich, la primavera empieza oficialmente con el tradicional festival del Sechseläuten que se celebra normalmente el tercer domingo y lunes en el mes de abril.

La fiesta se inicia con un desfile de asociaciones gremiales y culmina en aquel parque, donde la gente reunida procede a la quema del Böögg, un muñeco de tres metros de altura que representa el invierno, colocado en una hoguera gigantesca. Este acto culminante simboliza la despedida definitiva de la temporada invernal.

Los orígenes del festival del Sechseläuten remontan al año 1818, cuando un gremio emprendió sus primeros desfiles nocturnos por la ciudad a las orillas del Limat, montando sus caballos, cabalgando por las calles y tocando música. Un año más tarde ya participaban varias corporaciones artesanales en la cabalgata. En 1820, el desfile primaveral dispuso de una organización más o menos coordinada, y veinte años más tarde participaron todos los gremios zuriquenses.

Sechseläuten significa "campanadas de las seis", son las campanadas de la catedral Grossmünster que señalaban a los artesanos el final de la jornada.

La fiesta comienza con un desfile de niños el tercer domingo de abril. Cerca de dos mil niños desfilan con trajes tradicionales e históricos de Suiza por las calles de Zúrich.

Al día siguiente les toca su turno a los gremios (Zünfte): en la cabalgata del lunes, los participantes gremiales marchan por las calles. Sin embargo, la mayor parte de los artífices ya no trabaja en los talleres de sus ancestros, sea porque la rama profesional ha desaparecido por causa de la industrialización, o bien porque han elegido otra actividad laboral más lucrativa. Los militantes son miembros de viejas familias gremiales de Zúrich. En los gremios no se admitan mujeres. Cada año los gremios zuriquenses invitan a representantes de otro cantón y algunos invitados especiales.

En el año 1862 se empezó con la tradición de quemar un muñeco blanco que representaba el invierno (véase arriba). Y desde entonces, cada año se procede a la quema del así llamado Böögg, cada año a las seis de la tarde, cuando los seis toques de las campanas repican en los barrios.

El Böögg, que mide 3 metros de altura y que pesa unos 80 kilos, se parece a un muñeco de nieve. Su cabeza contiene petardos. Cuando las llamas han alcanzado la cabeza del muñeco se encienden los detonantes y la cabeza explota. Este estallido señala el término definitivo del invierno y el comienzo de la primavera. Se dice que cuanto antes estalla la cabeza del Böögg, mejor será el verano.