Suiza y su himno nacional
Con la «invención» de la nación (Eric J. Hobsbawm) en virtud de la Revolución Francesa y el despertar simultáneo de los nacionalismos en el Romanticismo, muchas naciones contentaron la necesidad política de una representación simbólica del Estado. De ahí las insignias nacionales como la bandera, el escudo o el himno. En muchos países se componían nuevas canciones o se «actualizaron» los textos de viejos cantares populares para la creación de un himno nacional.
A veces esa necesidad de una representación acústica de la nación podía ser muy urgente como fue el caso con Costa Rica. Sólo a tres días de una visita diplomática, el gobierno costarricense se enteró de que necesitaba un himno nacional para satisfacer las exigencias de los actos ceremoniosos requeridos para tales citas oficiales. A toda prisa se encargó a un joven compositor para que escribiera un himno lo antes posible. Al final, la composición del himno nacional fue terminada a tiempo y la visita importante fue recibida con la debida formalidad diplomática. Hoy, aquel himno «exprés» sigue siendo el himno oficial de la República de Costa Rica.
El salmo suizo
A Suiza le costó muchísimo más tiempo; desde la composición del himno actual hasta su proclamación definitiva en 1981 pasaron 140 años. El himno actual (salmo suizo) fue estrenado ya en 1843. A partir de ahí, el salmo nacional se interpretó en distintas fiestas patrióticas en todo el país, adquiriendo siempre más fama y popularidad. Durante seis décadas de 1894 a 1953, muchos parlamentarios intentaron convencer al gobierno para que éste tomara la decisión de declarar el salmo suizo como himno oficial del país.
Pero el gobierno siempre se resistió a estas mociones porque creía que el salmo no tenía la suficiente aceptación en la población. El gobierno estaba convencido de que el pueblo suizo ya se decidiría de por sí mediante la apropiación del salmo que más favoreciese.
Durante todo este período, el salmo provisional suizo tenía la misma melodía que el del Reino Unido, sólo el texto era distinto. El canto representativo llevaba el título «Nos llamas, querida patria», su contenido era bastante grosero y sangriento. El aumento de los contactos bilaterales e internacionales en el siglo XX causó no pocas situaciones embarazosas cuando se dió la ocasión de que se tocaran ambos himnos, el suizo y el británico.
Esos inconvenientes empujaron al Consejo Federal en 1961 a proclamar un nuevo himno oficial que era precisamente el Schweizerpsalm, el cuál se consideraba aún como solución provisional porque su composición y texto no convencían del todo a la gente. Por esta razón se inició en 1979 un concurso de composiciones. La canción ganadora iba a ser el nuevo himno nacional, pero ninguna de las composiciones propuestas supo convencer. A falta de alternativas válidas, el gobierno comunicó el 1º de abril de 1981 la proclama definitiva del «salmo suizo» como himno oficial de la Confederación Helvética.
En busca de un himno alternativo
Pero en los debates públicos siguieron latiendo las viejas controversias respecto al himno nacional. Los que se oponían a la decisión del gobierno intentaron presentar una alternativa. No obstante, todas las tentativas fracasaron. Ninguna de las canciones propuestas supo convencer al gobierno.
El iniciador de una tentativa seria fue un tal Christian D. Jakob, cuyo talento musical y cuyos conocimientos de la historia e identidad suizas le ayudaron seguramente en el intento de realizar esa tarea ambiciosa. Jakob hizo tanto la composición melódica del himno como la redacción del texto alemán, cuyo contenido incluía algunos aspectos de la antigua Carta de Confederación de 1291. El texto fue traducido a las demás lenguas nacionales, primero al retorromanche, después al italiano y por último al francés.
En 1994, Jakobs creó con algunos de sus socios la fundación «Pro CH-98» cuyo objetivo era la presentación de un nuevo himno para el año 1998, año del 150º aniversario del Estado federal suizo. El proyecto se realizó finalmente en octubre de dicho año. Al público suizo le gustó la melodía porque era muy sencilla.
Sin embargo, el contenido del texto causó escándalo en la gente. La frase inicial de la primera estrofa decía (en alemán): «Mit aller Kraft will ich dem Lande nützen, vor keinen fremden Rechten je gebeugt» (Con todas mis fuerzas te quiero servir, jamás yugo ajeno dejarte oprimir). Sobre todo la formulación «yugo ajeno» fue lo que incitó a la disputa pública.
En vista de la política de apertura hacia Europa, que el Gobierno suizo estaba y sigue apoyando de manera más o menos franca, el aceptar y propugnar un himno de este corte, con una formulación tan torpe, hubiera sido sin duda alguna toda una provocación para la Unión Europea, con la que Suiza estaba negociando un convenio bilateral en aquel entonces.
Para promocionar el himno, la fundación Pro CH-98 fabricó una serie de discos y relojes sonoros. Pero sólo un año después del estreno del himno competidor la fundación tuvo que declararse en quiebra por no haber conseguido suficiente resonancia pública.
Documentos
Enlaces externos
- Texto y sonido del himno nacional suizo en las cuatro lenguas nacionales Autoridades federales
- Polémica en torno al himno nacional suizo swissinfo (2005)
